La lactancia puede ser una experiencia hermosa y transformadora, pero también puede traer desafíos como dolor, cansancio, baja producción de leche o dificultades con el agarre, que afectan tanto tu bienestar físico como emocional.
Entiendo lo abrumador que puede sentirse, pero también sé que, con la ayuda y el apoyo adecuados, la lactancia puede convertirse en una experiencia reconfortante y fortalecedora, incluso después de un comienzo complicado.
La Sonrisa de Bebé ofrece un enfoque holístico de la lactancia, respetando la profunda conexión entre la madre, el bebé y su entorno. Porque un bebé feliz y bien alimentado comienza con una mamá apoyada y descansada.
Esta soy yo con mi primer hijo. No te dejes engañar por la sonrisa… en ese momento estaba agotada, todavía en shock tras un parto traumático, y me preguntaba por qué “todos podían amamantar menos yo”.
Llamamos a una asesora de lactancia que resultó ser una persona maravillosa, y que consiguió darme la confianza y los conocimientos que necesitaba para poder amamantar a mi hijo. Así comenzó no solo mis dos años de lactancia con mi primer hijo, sino también una carrera profesional dedicada a apoyar a las madres y sus bebés.
Y esta soy yo, unos años después, amamantando a mi tercer hijo y al mismo tiempo cuidando de mis dos hijos mayores — ¡vaya cambio, verdad?
Eso es exactamente lo que espero brindar a cada madre y bebé que acompaño: confianza, amor y felicidad.
¿Mi nombre te suena un poco único? Es porque nací en una familia mitad francesa y mitad española, en una preciosa ciudad del suroeste de Francia, y crecí siendo bilingüe. Mis abuelos son de Zamora, en España, y a los 20 años me mudé a Sevilla, donde viví cinco años y conseguí un máster.
Con el paso del tiempo he vivido en varios países, he tenido la suerte de conocer a personas maravillosas, he enseñado francés y español, he aprendido italiano e inglés, me mudé a Estados Unidos, me casé con un encantador hombre alemán y crié a tres hijos trilingües. Cada etapa de mi vida ha ido dando forma a la mirada abierta, empática y humana que hoy llevo a mi trabajo.
Durante los últimos siete años he tenido el privilegio de acompañar a madres en su camino con la lactancia, el posparto y la maternidad en Longmont y sus alrededores, y también en todo el mundo gracias a las nuevas tecnologías y a mi conocimiento de varios idiomas. A lo largo de estos años he acumulado miles de horas de experiencia: desde consultas prenatales hasta el destete de un niño de cinco años, pasando por las primeras semanas tan vulnerables, la vuelta al trabajo o la introducción de la alimentación complementaria, situaciones de duelo, adopción, dificultades recurrentes y, por supuesto, innumerables logros, sonrisas y momentos importantes.
A veces las familias solo necesitaban una mano para empezar; otras veces nos veíamos con regularidad y, con el tiempo, se fueron creando vínculos, relaciones duraderas e incluso amistades.
Me siento profundamente agradecida de poder caminar junto a las madres en sus lactancias, ofreciéndoles orientación, ánimo y un acompañamiento cercano y compasivo en cada paso. Es un verdadero honor que tantas familias confíen en mí para algo tan valioso como lo más preciado que tienen en este mundo, y me esfuerzo cada día por estar a la altura de esa confianza. 💖